
En este II Domingo de Adviento, la Real e Ilustre Cofradía Matriz de la Santísima Virgen de la Cabeza enciende la segunda vela de la corona, signo de que la Luz verdadera se acerca y crece en medio de su pueblo.
«El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaban en tierra de sombras y una luz les brilló» (Is 9,1).
La Palabra profética nos recuerda que Cristo es la Luz que disipa toda oscuridad de pecado, de miedo y de tristeza. Cada domingo de Adviento nos adentra más en este misterio de salvación, llamándonos a la conversión sincera del corazón.
A los pies de Nuestra Señora de la Cabeza, Estrella de la mañana, pedimos la gracia de vivir vigilantes, de enderezar los caminos torcidos de nuestra vida y de preparar con esmero el alma para el encuentro con su Hijo.
Que este segundo domingo renueve en nuestra Cofradía Matriz, en las cofradías filiales y en todas las familias devotas de Nuestra Excelsa Titular, el deseo de caminar en la luz del Señor, aguardando con fe y esperanza la venida del Salvador.
