
La Virgen de la Cabeza se prepara para vivir el tiempo de conversión y recogimiento que nos conduce hasta la Pascua. Bajo el dolor sereno de una Madre que acompañará la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, su Hijo Redentor, María se convierte en faro de esperanza para todos sus hijos.
Para este santo tiempo de preparación, la Real e Ilustre Cofradía Matriz presenta a la Santísima Virgen revestida por su camarera, la Hermana Mayor Teresa Flores, con un manto propio de este tiempo penitencial, signo visible del espíritu de la Cuaresma.
El conjunto, de brocatel en realce amatista y plata rematado por encaje en sus vistas y fleco en plata vieja. El mantolín del Redentor está realizado a juego con el manto de la Reina de Sierra Morena. El conjunto ha sido ofrendado a nuestra Patrona por Isabel Moya Ortiz, Hermana Mayor de 2024 y confeccionado por su hermana Tony Moya. La saya es de tisú de plata.
La Santísima Virgen de la Cabeza y el Divino Niño portan en sus sienes las coronas de plata de la bendición de la actual imagen y el rostrillo del siglo XVIII perteneciente a la antigua imagen de la Virgen. Lleva impuestas las insignias y honores que la Santa Sede, el Reino de España y su pueblo de Andújar le han ofrecido a lo largo de los años.
El color morado que la envuelve nos habla de penitencia y conversión; su mirada, de consuelo y fortaleza; y su presencia en el Basílica y Real Santuario de Sierra Morena, de permanente intercesión por su pueblo fiel. Que en esta Cuaresma, caminando de la mano de nuestra Madre, aprendamos a abrazar la Cruz para alcanzar la gloria de la Resurrección.
¡Viva la Virgen de la Cabeza!













